Los hallazgos cuestionan una premisa fundamental de los estándares de seguridad actuales: que solo la radiación de alta intensidad capaz de calentar el tejido (conocida como efectos térmicos) plantea riesgos para la salud. En cambio, la investigación recopilada revela un panorama complejo de respuestas biológicas que ocurren a intensidades cientos o incluso miles de veces por debajo de los límites de seguridad establecidos.
